Hace algunos años, al concluir una plática en un asilo de ancianos, un señor mayor se me acercó y me dijo; –Hay joven … si yo hubiera escuchado esto antes, – en son de burla, – a cuánta gente no le hubiera yo ayudado, cuántas cosas no hubiera hecho y a cuánta gente hubiera amado……
Me llamó la atención su comentario, lo interrumpí y le pregunté;
– ¿Cuántos años tiene?
– Uy, muuuchos me dijo. –Dentro de un mes cumplo 87.
Le pregunté su nombre y entonces le dije;
– ¿Cuántos años cree usted que le queden de vida, Don José?
Se sonrió, y mirándome fijamente a los ojos, con una mirada entristecida y apagada dijo;
– Solo unos cuantos centavitos, muchacho – interpretando que muy pocos.
Fue entonces cuando le pregunté a aquel hombre, que reflejaba un rostro marcado por cientos de historias, alegrías y tristezas;
– ¿Y a mi Don José? ¿Cuántos años cree usted que me queden de vida?
– Es más ¿Quién me puede asegurar un año más de vida? Sabe, usted y yo tenemos la misma oportunidad, aunque en diferente etapa. Los dos estamos vivos sin saber por cuanto más.
– Si está vivo todavía, le dije; – Es por algo perfectamente perfecto, y es porque Dios todavía lo quiere en este mundo. Tal vez, le está encomendando algo importante qué hacer – y continué, – ¿Por qué no empieza a hacer eso que usted puede todavía hacer?¿Por qué no empieza a ayudar a aquel que aún puede usted a su modo ayudar? ¿Por qué no empieza a amar o perdonar a aquel que todavía no le ha demostrado su amor o su perdón?
Me miró muy serio, se llenaron sus ojos de lágrimas y dijo;
– No te había entendido muchacho. Hablas fuerte. Creo que ahora te entiendo.
Me acuerdo que en esos momentos me sentí mal. Me dio compasión su respuesta. Pensé, quién soy yo para alterar la tranquilidad y paz de aquel señor que tal vez sólo esperaba su propia muerte. Lo tomé de las manos y le dije;
–Discúlpeme Don José, solo quería echarle ánimos. Pero piense que si hay vida todavía, es porque hay esperanza. No se me raje– le dije, –Hay que seguir viviendo al máximo hasta el último aliento. Es un gran regalo– y me despedí.
Días después, estando en mi oficina y a punto de salir al aeropuerto, me interrumpió mi asistente diciéndome que en la recepción estaba el Sr. Villarreal y que quería pasar a saludarme. No recordaba tener alguna cita pendiente y le dije que sabía que tenia mucha prisa por ir ya tarde al aeropuerto, pero el Sr. Villarreal, al cual no tenía ni idea de quién era, le insistía diciendo que sólo sería cuestión de unos minutos.
Cuando entró a mi oficina, lo reconocí inmediatamente. Era el señor del asilo. Se veía muy contento acompañado de una señora más joven que él. Se sentaron y me presentó a su hija. Me dijo entonces;
– ¿Recuerdas aquel día que nos visitaste en la casa? Por supuesto, le comenté, y me dijo– Bueno, pues por varios días no pude dormir. Sabes, mi hija vive desde hace muchos años en Querétaro y desde que se casó, no sabía nada de ella. Una mañana le marqué por teléfono. Ella me contesto y antes de cualquier cosa… le pedí perdón. – Hizo una pausa… Volteó a ver a su hija y con la voz entre cortada me dijo; – Lloramos mucho aquel día. Finalmente, vino a verme y bueno pues, quería que la conocieras.
–Hemos platicado de tantas cosas. Ahora sé, por qué Dios me daba vida. Fue un regalo para que ésto ocurriera. Para ver a mi hija…… Sabes– me dijo, – Ya tengo hasta bisnietos y ni sabía………”
Platicaba aquel viejo lleno de felicidad sin soltar la mano de su hija que acariciaba con mucho cariño.
Dando el primer paso
Y tú, si tú – ¿Qué estás esperando para lograr lo que tanto quieres?
¿Que qué quieres?
Claro que sé perfectamente lo que quieres, ¿Qué acaso no lo sabes?
Vaya, piensa que después de tantos años de entrenamientos y miles de personas con las que he participado, tendría que ser muy estúpido para no entender algo tan sencillo. A todos los que les pregunto, lo que desean, me contestan lo mismo. Que si es; una casa nueva, casarse, un excelente trabajo, viajar, tener hijos, terminar sus estudios, ganar un torneo, formar una bonita familia, lograr un reconocimiento, ganarse la lotería. Y cuando les pregunto: ¿Para qué lo quieres lograr? o ¿Qué sentirías con lograrlo? Todos me contestan lo mismo. –Para sentirme feliz–. Tal vez el término que utilizas puede ser diferente como decir, alegre, bien, realizado, animado, exitoso, orgulloso. El perro o la mesa, como lo practicamos en el seminario, puede ser diferente, pero la sensación emocional es la misma; ser feliz.
Hay gente que piensa que vino al mundo para continuar con la herencia genética o económica de su familia y así continuar con el abolengo y los logros “feudales”. Hay otros que piensan que fueron seleccionados por la gracia divina y que vienen a cumplir una misión especial o espiritual y que con ello, su destino está trazado para siempre. También los hay, aquellos que piensan que vinieron al mundo para salvarnos de los males y que su presencia es indispensable para la humanidad…..
¡ Que tonterías !
¿Sabes lo que es amor incondicional? Entender esto a profundidad, es conocer a Dios y creo enormemente que Dios te concedió la libertad absoluta para trazar tu camino por este regalo que El mismo nos dio, llamado vida. Aunque no quieras aceptarlo, cuentas con inteligencia, talentos y habilidades extraordinarias que puedes desarrollar aún más, para lograr cosas excepcionales y marcar así una diferencia en el mundo.
Como encontrar la felicidad
Nuestra última finalidad es ser feliz. Todo mundo quiere ser feliz. Todo mundo quiere gozar de buena salud, tener éxito, un trabajo que le satisfaga y conseguir independencia económica. Todos queremos crear un impacto positivo sobre los que nos rodean y hacer algo maravilloso con nuestras vidas.
Por fortuna, el éxito no es cuestión de antecedentes, inteligencia o capacidades innatas. No son nuestra familia, amigos o contactos los que nos permiten realizar algo extraordinario. Es nuestra capacidad de extraer lo mejor de nosotros mismos bajo casi cualquier tipo de condiciones y circunstancias. Hacer lo que puedas con lo que dispongas, allí, donde te encuentres.
Mucha gente piensa en la vida como si fuera un ensayo, para cuando sea grande, para después, quedándose en el mundo del nunca jamás
También hay aquellos que piensan que para sentirse feliz, tienen que suceder un número de circunstancias o situaciones. Vaya, que para ser feliz, tienen que pasar por los pasos A, B, C, y D y así, y sólo así, podrían darse el permiso de sentirse felices.
Ejercicio
Para realizar el siguiente ejercicio, es importante bajar la velocidad en la lectura. Trata de leer pausadamente cada párrafo, reflexionando y sintiendo lo que se dice o pide.
Respira profundo….. Vamos, nadie te esta viendo y si es así, sólo estas respirando, no tiene nada de malo. ¡Hazlo!, Respira… Sabes, a mucha gente se le olvida respirar..… Respira de nuevo profundo…. Trata de sentarte o pararte muy derecho. Firme, pecho firme y hombros un poco hacia atrás…… Respira profundo de nuevo y ahora quiero que pongas una sonrisa en tu cara. Vamos, nadie te ve. Sin no lo haces no lo sentirás y no entenderás lo que queremos lograr con este ejercicio….Trata de poner una sonrisa grande, muy grande. Tenemos más de 80 músculos en la cara para realizar esto. ¡Utilízalos ahora! –…… Vamos, sonríe…. Sonríe en grande…..Eso es. …Así es. … Ahora trata de reír un poco más… Más, un poco más que eso. Si puedes, exagéralo pero ríe más…. Si de plano no te sale o no puedes, toma un lápiz o una pluma y sujétalo con tus dientes abriendo los labios al máximo. Si hay alguien junto a ti, voltéalo a ver y lo más seguro es que se va a reír de ti y eso te hará reír más.….. Bien, eso es……… Mientras lo haces, así con la sonrisa en tu cara, quiero que te des cuenta de lo bien que se siente estar sonriendo. Como que se aligera el cuerpo, nuestra mente fluye, nuestra respiración es pausada y hay una sensación especial de paz que sólo tú puedes crear…….. Respira profundo… No dejes de sonreír… y ahora piensa en la abundancia que te rodea en este preciso momento. Hay tanto para darnos el permiso de sentirnos felices en este instante. Tal vez hay situaciones o problemas pendientes. Si, ¡y qué! … Benditos sean, por que si no los hubiera, querría decir que ya estarías muerto.
Respira…Si respira de nuevo profundo….
Hay tanto que agradecer……
Tanto que amar……
Tanto de qué sentirnos orgullosos……
Tanto de qué sentirnos bendecidos…..
Dime; ¿Te sientes feliz en este momento mientras lees esto? ….
Cierra un momento tus ojos y observa la abundancia que te rodea, que hay a tu alrededor.
|
En lo ordinario, esta lo extraordinario de la vida
|
¿Qué te cuesta? …..Todos los ingredientes que necesitas, están dentro de ti. Usalos sabiamente y no esperes a que sea demasiado tarde porque la vida se acaba, como sucedió con Don José, que murió hace algunos días, pero sé, que la mariposa que salio de la oruga de Don José, se fue inmensamente feliz.
Ana María Rabatté, impulsora de los cursillos de cristiandad para mujeres dice; “En vida, hermano en vida”. Lo que tengas que hacer, toma la decisión y empieza hoy, ¿Qué esperas? Hoy puede ser uno de los mejores días de tu vida.
Sonríe, que no cuesta y sé feliz.
Arroja tu estrella de mar….
Luis Jorge Martínez
*












Febrero 23rd, 2009 at 9:12 pm
Me parece muy interesante su pagina me la envió un comañero , me gustaria recibirla.
Febrero 24th, 2009 at 12:07 am
FELICIDADES OTRA VEZ LUIS JORGE, AL IGUAL QUE EL DE “NIVELES DE ÉXITO”, ESTE ARTÍCULO ESTÁ EXCELENTE. ME GUSTA MUCHO LEERLOS Y PONER EN PRÁCTICA SU CONTENIDO.
QUEDO AL PENDIENTE DE LEER LOS DEMÁS.
UN ABRAZO