Esta semana a pesar de no impartir seminarios fue muy especial. Mis papás cumplieron 83 y 85 respectivamente y aparte 60 años de casados. Los festejamos de forma sencilla (ya que así lo deseaba mi madre) con una misa y luego una comida con mis 5 hermanos y sus familias, que ya juntos somos muchos.
60 Años de matrimonio, –es muchísimo–. Si yo tengo 25 casado y nada mas de pensar que ellos llevan más del doble que yo, la verdad es un bendición muy grande y más en las condiciones en que están –bueno con todos los achaques de la vejes– pero finalmente sanos.
Esto me recuerda un viejo chiste;
Había una pareja de viejitos….
Tenían 85 años cada quien y habían estado casados durante 60 años. Aunque no eran millonarios, su vida había sido cómoda porque fueron cuidadosos con el dinero.
Eran saludables a pesar de sus años y eso se debía en gran parte en la insistencia por años de la señora de que comieran sólo cosas saludables, dietéticas altas en fibra y que aparte hicieran ejercicio diario. Un día, sin embargo, esa vida saludable no los pudo salvar. Salieron de vacaciones y su avión se accidentó mandándolos directamente al cielo.
Llegaron con San Pedro y los recibió a la entrada del cielo. Los llevó a una mansión amueblada, cubierta de oro, con muebles forrados de seda fina, una cocina con todo, más una cascada bellísima adornando la recamara principal. Una criada estaba desempacando su ropa favorita y preparando la casa para que no les faltara nada. Estaban anonadados cuando San Pedro les dijo “bienvenidos al cielo. Esta será su nueva casa de ahora en adelante.”
El viejito le preguntó a San Pedro “cuánto les iba a costar todo eso”. –Pues nada, –le contestó San Pedro, “recuerda que esto es su recompensa por haber vivido como Dios manda”.
El viejito miró por la ventana y ahí mismo vio un campo de golf de primera clase, mejor y más bonito que cualquiera jamás hecho en la tierra.
–¿Cuánto cuesta jugar en el club? – Le preguntó a San Pedro.
“Estamos en el cielo, puedes jugar gratis todos los días, las veces que quieras”.
Luego se fueron al restaurant del club y vieron una mesa cubierta de toda clase de comida imaginable: mariscos, carnes, quesos, pastas, postres exóticos, bebidas de todas clases.
–Ni me preguntes, le dijo San Pedro, todo es gratis.
El viejito vio toda aquella comida y algo nervioso le echó una mirada a su esposa.
–Bueno, le preguntó a San Pedro, –¿en dónde están las comidas como para nosotros de la tercera edad, dietéticas, sin grasa, con fibra natural, azúcar sintética y bajo en colesterol?
”Lo mejor de todo esto es que puedes comer y beber lo que quieras y cuando quieras, y nunca te enfermarás ni engordarás.” ¡Están en el Cielo!
–¿Me estás diciendo que no es necesario hacer ejercicio ni tomar café descafeinado?
“Solamente si tú quieres”, le contestó San Pedro.
–¿No tengo que checarme ni el azúcar ni la presión a cada instante?
No, le contestó San Pedro, nunca jamás. Nada más tienes que disfrutar de la manera que más te plazca!
El viejito miró a su esposa y le dijo:
“Tú, tus pinches ideas y el Bran Flakes, ….pudimos haber llegado aquí hace diez años!”
Paradójicamente al día siguiente de la celebración de mis padres, mi cuñado de 45 años se infartó y se salvó, sólo porque el segundo infarto le dio ya estando en el hospital y lo pudieron atender, sino seguramente hubiera muerto. Cuando uno piensa que te queda todo el tiempo del mundo –como ha sucedido con mis padres– te das cuenta que en el momento menos pensado, todo puede acabar.
En esta semana reflexione mucho sobre el ciclo de nuestra vida, sobre nuestro tiempo y espacio en que habitamos en la tierra y el legado que dejaremos, lo que aportaremos a las siguientes generaciones, sobre como la vida es un regalazo que muchas veces no apreciamos hasta que la vemos cerca, sobre vivir más ligero, más intenso, más aventurado, más sencillo, más humano.
Claro que el infarto de mi cuñado sirvió para que todos en mi familia, para empezar, fuéramos más concientes de hacernos los exámenes médicos que vamos dejando para después. Ambas experiencias me sirvieron para hacer un alto y valorar aun más, este camino que llamamos “vida”
Que tengas una semana llena de pasión y aventura












Enero 26th, 2010 at 5:05 am
jajajajaaj esta buenisimo el chistee… muy buen mensaje..!!
Saludos..