Este año fue diferente y especial para la mayoría de nosotros, con todo lo que hemos tenido que pasar, principalmente en lo económico, nos ha dado tiempo para reflexionar y estoy seguro que nos ha hecho recapacitar sobre algo más importante que el dinero. Pensar en la importancia de nuestras familias, de nuestros seres queridos, en la abundancia de años pasados contrastada con los escases del momento, pensar sobre cosas más profundas y trascendentes de nuestra vida, pensar en Dios. Darnos cuenta de lo valioso que tenemos más allá del dinero o problemas de temporada.
Sé que fue un año de recortar gastos, de tener que abstenerse de cosas comunes, tal vez de sacar los ahorros del colchón o pedir para pagar cuentas, pero lo más importante de todo esto, es que estas aquí, y estás ahora en este momento. Vivo, si vivo. Un poco asustado, tal vez, pero buscando algo que te ayude a pasar mejores tiempos.
Aprendizajes
Momentos como estos, en las festividades de la Navidad y de fin de año, nos ayudan a reflexionar y con ello a darnos un regalo a nosotros mismos. Es una oportunidad que hay que aprovechar, por ejemplo sólo piensa; ¿Que aprendiste este año?
Si, ¿Cuáles fueron las mejores lecciones que aprendiste este año? Estoy seguro que metiste la pata muchas veces pero con ello hubo lecciones importantes que serán difíciles de olvidar. Tal vez tuviste una fuerte discusión o problema con un ser querido. Tal vez no debise haber hecho tal o cual cosa, porque esto te llevó a más enredos.
Es más, ¿Cuáles fueron los momentos más desafiantes que pasaste y que pudiste superar?
Piensa; ¿Cómo le hiciste para tomar esas decisiones difíciles? Aprender esto, vale oro, te hace crecer.
Deja de leer un momento y reflexiona; ¿qué aprendí con todo esto este año?











